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iOR Language Institute

Palabras de la propietaria y directora de la escuela de idiomas iOR Inga Heenemann

 

"Felicidad" es para mí un concepto de carácter subjetivo.

Cada uno de nosotros desea ser feliz y todos nosotros tenemos motivos en común cuando se trata de reír o de llorar, independientemente de la lengua que hablamos, de nuestro país de origen o de la manera como nos vemos. La felicidad es una de las cosas que cada persona puede influir para su propio bien. Cuando yo fundé la escuela de idiomas iOR en el año 2004 sólo quería una cosa: ser feliz y sentirme feliz en mi nueva patria.


Una de mis maestras siempre me decía: es una gran suerte poder combinar lo que te gusta con tu propio trabajo. 


Por el gran éxito internacional en el mercado mundial de la formación quiero agradecer a mis competentes y motivados empleados que siempre realizan su trabajo de manera impecable.

Mi éxito y el éxito de la escuela de idiomas es el éxito de cada uno de ellos. 


También deseo agradecer especialmente a nuestros clientes por su confianza: a estudiantes extranjeros, inmigrantes, universidades, empresas, instituciones, agencias de formación, consulados, embajadas y oficinas federales. Su confianza en nuestros cursos de idiomas y en nuestra calidad nos fortalece y nos da valor para continuar adelante. 


Hoy asisten diariamente 350 estudiantes a nuestra sede en Friburgo y 150 a nuestra sede en Lörrach. Todos ellos son personas completamente distintas pero tienen algo en común: desean aprender alemán. Entre ellos se encuentran estudiantes y escolares de todo el mundo, personal especializado del Sur de Europa y Europa Oriental, migrantes y familias con niños que desean compartir unas inolvidables vacaciones en la ciudad más bella de Alemania. También existen entre ellos peronas de negocios o pacientes que quieren hacerse tratar en Alemania.

Todos ellos son los representantes de más de 120 nacionalidades, pertenecen a diferentes religiones, poseen diversos idearios y tienen diversas experiencias. En nuestra escuela, todas esas personalidades se sientan conjuntamente en una mesa y aprenden alemán.

En el éxito de nuestra escuela logro identificar mi aporte personal y colectivo para la sociedad y para esas personas. Aprendiendo alemán no sólo nos conocemos a nosotros mismos, sino que intercambiamos experiencias y nos enriquecemos mutuamente. Eso es lo que nuestra sociedad más necesita hoy en día: comunicación con sentido y respeto entre todas las personas.

Cordialmente, Inga Heenemann


Propietaria y directora de la escuela de idiomas iOR

Integrante de la dirección de la organización Health Region Freiburg